Los pericos y guacamayas de México están seriamente amenazados de extinción. El tráfico ilegal para el mercado de mascotas, junto con la destrucción de su hábitat natural, son las principales causas del deterioro de las poblaciones silvestres. Si no se detienen los factores que amenazan a las poblaciones silvestres, podríamos ver la desaparición de algunas especies en el futuro cercano.

Diversas organizaciones e instituciones se han reunido para revertir la declinación de las poblaciones silvestres de pericos y guacamayas. Los objetivos de la campaña para salvar a estas especies son:

• Hacer difusión sobre las especies de pericos y guacamayas mexicanas.

• Informar a todos los mexicanos sobre las amenazas que enfrentan las especies de pericos y guacamayas.

• Exhortar a todos a participar en las actividades para disminuir el tráfico ilegal de estas especies.

México cuenta con 22 especies de pericos y guacamayas pertenecientes a la familia Psittacidae o psitácidos. De estas especies, todas excepto una, se encuentran oficialmente en una categoría de riesgo: 11 especies se encuentran en peligro de extinción; 6 están amenazadas y 4, bajo protección especial. El 95% de todas las especies mexicanas está en riesgo.

En el 2010 se publicó la nueva clasificación para las especies de pericos que aumentó el número de especies en peligro de extinción de 6 a 11. Esto significa que el 50% de todas las especies mexicanas está en riesgo de desaparecer en el corto plazo.

Los pericos y guacamayas habitan muy diversos ecosistemas, que van desde las selvas altas perennifolias del sureste al bosque de pino encino de las sierras del norte. Estos “psitácidos” se distribuyen ampliamente a través de 26 de los 32 estados de la república. Seis especies son endémicas a México, es decir solo habitan dentro de nuestro país y en ningún otro país del mundo. Las especies endémicas de México son: la cotorra serrana oriental, (Rhynchopsitta terrisi), el perico de cabeza lila (Amazona finschi), el perico de cabeza roja (Amazona viridigenalis), el periquito catarina (Forpus cyanopygius), el perico verde o quila (Aratinga holochlora), y el perico de Socorro (Aratinga brevipes).

Para mayor información sobre cada una de las especies de pericos y guacamayas puedes ver la sección de especies.

La captura de pericos es una actividad que se realiza en México desde hace siglos. Los pueblos indígenas los usaron como alimento, como mascotas y por sus coloridas plumas, las cuales eran muy cotizadas como adornos para el vestido o con propósitos artísticos en el famoso arte plumario. Las plumas eran tan importantes que se incluían como parte de los tributos pagados al imperio azteca por los estados y ciudades conquistados. El historiador Soustelle describe que Tochtepec que era el la principal base de los comerciantes en las fronteras de los países del sur y del este, pagaba 24,000 paquetes de plumas de pericos a los aztecas.

Desde hace más de 50 años se ha intentado regular la captura de pericos en México a través de distintas leyes para garantizar su aprovechamiento sustentable. Sin embargo, no ha funcionado y con el pasar de los años más y más especies han sido sobreexplotadas legal e ilegalmente, conduciéndolas a los estados más críticos de conservación. De hecho, la inmensa mayoría de todos los pericos y guacamayas silvestres que se venden actualmente provienen del tráfico ilegal.

Se ha documentado que cada año más de 78 mil pericos son capturados ilegalmente y que de estos el 77% muere antes de llegar a un consumidor, es decir, alrededor de 60 mil pericos muertos. Esto significa que 8 de cada 10 pericos muere en el proceso de captura, acopio, transporte, distribución y venta, o visto de otra manera significa que por cada perico que compra un consumidor, mueren 4 pericos en el camino desde la captura hasta la venta.

Para mayor información sobre el tráfico ilegal de pericos en México puedes consultar el reporte completo.

El tráfico ilegal de pericos y guacamayas se sostiene gracias a la demanda por parte de los consumidores. Si la demanda de estas especies silvestres se reduce, entonces se reduciría la oferta y por ende la captura ilegal. Desafortunadamente la mayoría de los mexicanos no conoce ni a las especies de pericos y guacamayas que habitan en nuestro país como tampoco sabe de las amenazas que enfrentan. Tampoco saben que están siendo parte de la cadena del tráfico ilegal al comprar pericos silvestres, de hecho son el último eslabón de la cadena.

Se ha iniciado una gran campaña para que la gente conozca a las especies de psitácidos mexicanos, su problemática y participe en la solución para salvar a estas especies. La realidad es que la salvación de estas especies está en las manos de las personas. Sin su ayuda ninguna regulación o programa de conservación logrará que estas especies se salven de la extinción.

Con el lema “No Compres Pericos Silvestres” se exhorta a todas las personas a participar junto con las diversas organizaciones e instituciones que se han unido en esta campaña. Se ha diseñado una serie de materiales que podrán ser obtenidos de forma gratuita para su distribución y utilización por aquellas personas que deseen participar.

En la sección de “Campañas” podrás encontrar mayor información de cómo tú puedes participar y ayudar a salvar a los pericos y guacamayas de México.

 













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